Tommy Johnson: La inquietante calma del blues

 

 Si quieres aprender a tocar cualquier cosa (...) dirígete a un cruce de caminos. Asegúrate de estar allí un poco antes de medianoche. Comienza a tocar una canción (…) Un gran hombre negro andará hacia allí y cogerá tu guitarra y la afinará. Tocará una canción y te la devolverá. Así es cómo aprendí a tocar cualquier cosa que quiero tocar.

Tommy Johnson

Aunque no tan conocido como Robert Johnson, con el que no tenía ningún tipo de parentesco, Tommy Johnson fue una de las figuras más importantes del Delta Blues. También fue uno de los primeros Delta bluesmen en grabar. Aparte del apellido, los dos Johnson compartían más cosas: una habilidad asombrosa a la hora de tocar la guitarra, su fama de mujeriegos, el abandono del hogar a una edad temprana y, como se acaba de ver, la leyenda del pacto con el diablo para conseguir la maestría en el arte de tocar la guitarra.

Tommy Johnson nació alrededor de 1896 en la plantación George Miller cerca de la población de Terry, Mississippi.  Cuando Johnson era un niño, su familia se mudó a Crystal Springs. La música era parte de la vida familiar. Así varios miembros de su numerosa familia tocaban algún instrumento. De hecho, fue LeDell, uno de sus hermanos mayores, quien le proporcionó sus primeras lecciones de guitarra y ambos tocaban juntos para obtener algunos ingresos extra.

A los dieciséis años abandonó el hogar con una mujer que le doblaba la edad. Estuvo dos años recorriendo una gran parte de Mississippi y durante ese tiempo entró en contacto con otros bluesmen, entre ellos Charlie Patton. Cuando regresó al hogar familiar, su técnica como guitarrista había mejorado mucho y le contó a su hermano LeDell, y a quien quisiera oírlo, la historia de su pacto con el diablo. Johnson y su hermano LeDell se mudan a la plantación Tommy Sanders muy cerca de Drew, lugar donde los bluesmen abundaban. En Drew, Johnson se casa y entra en contacto con la prominente escena local de músicos, entre los que se encuentran Charlie Patton y Willie Brown.

Un año más tarde, Johnson regresa de nuevo a la carretera y, al parecer, visita Arkansas y Luisiana. Es en ese periodo cuando Johnson desarrolla su alcoholismo, el cual le acompañará hasta el final de sus días. Una constante en la vida de Johnson era que después de sus periplos siempre acababa regresando a Crystal Springs. Otro de los lugares preferidos de Johnson era la ciudad de Jackson donde, gracias a su habilidad como cantante y guitarrista, podía ganarse la vida como músico tocando no sólo blues sino cualquier género que fuera demandado por la audiencia. En Jackson tuvo como compañeros de profesión y de juergas a Charlie McCoy e Ishmon Bracey, entre otros.

A lo largo de 1928, graba para el sello Victor, en varias sesiones, siete canciones, la mayor parte de las cuales, en mayor o menor medida, se han convertido en clásicos, como, por ejemplo,“Cool Drink of Water Blues”, “Big Road Blues”, “Maggie Campbell”, “Canned Heat Blues” o “Bye Bye Blues”, esta última claramente influenciada por “Pony Blues” de Charlie Patton. En estas grabaciones Johnson se revela como un guitarrista de una gran sensibilidad y con una técnica muy por encima de la media de sus coetáneos, pero, sobre todo, destaca en su faceta como cantante. El dominio y la cantidad de registros de su voz son prodigiosos y sobresale su capacidad para pasar rápidamente de un tono grave a un falsete fantasmagórico, el cual será una de sus marcas personales. En este aspecto, hay que destacar la ascendencia que tuvo en muchos cantantes, especialmente en Howlin’ Wolf.

Los trucos, aprendidos de Patton, que Johnson hacía con su guitarra se convirtieron en una de sus señas de identidad. Así tocaba con la guitarra entre sus piernas o detrás de su cabeza. También se decía que podía tocar varias horas seguidas sin descansar sin que para ello su voz se resintiera.

El tema de su adicción al alcohol es recurrente en sus letras. Así, en “Canned Heat Blues” hace referencia al Sterno, alcohol de quemar, que Johnson bebía cuando no podía encontrar ningún otro tipo de alcohol. Las primeras canciones se vendieron muy bien –no así “Canned Heat Blues”, probablemente por su temática escabrosa– y Johnson disfrutó temporalmente de mucha fama a nivel local.

Parece ser que Johnson tuvo algún problema con el sello Victor y dejó de grabar para ellos. Su buen amigo Charlie Patton le consiguió unas sesiones de grabación para Paramount, pero las canciones, muy influenciadas por las que había grabado por Victor y de menor calidad, no se vendieron bien; esa fue la última vez que Johnson grabó.

Durante la década de 1930 participó junto a Ishmon Bracey en medicine shows* y siguió tocando en fiestas y juke joints** hasta su muerte. Pero el paso del tiempo y, especialmente, su alcoholismo deterioraron su salud y eso le pasó factura a la hora de tocar.

El día de Halloween de 1956, Johnson antes de salir para ir a tocar en una fiesta, se despidió de su hermano LeDell con unas palabras premonitorias que dejaron a este último intrigado: “Esta vez voy a hacer un largo viaje y no regresaré”. A la hora de finalizar su actuación, en vez de terminar, como de costumbre, con “Big Road Blues”, el bluesmen que vendió su alma al diablo tocó un salmo religioso, para poco después morir de un ataque al corazón. Era la noche de los muertos. Extraño epílogo para un músico consciente de sus debilidades que buscó su redención antes morir.

* Espectáculos itinerantes muy populares en el siglo XIX donde se ofrecía entretenimiento variado y en el cual, entre números, se intentaba vender tónicos “milagrosos” a la audiencia.

** Garitos informales llevados por africano-americanos donde se toca música en directo, se bebe alcohol, se come y antiguamente se apostaba.